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La resucitación cardiopulmonar (RCP) a lo largo de la historia

La resucitación a lo largo de la historia

En la entrada de hoy vamos a hablar de los orígenes de la resucitación y las técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP), un método especialmente diseñado para salvar vidas ante una parada cardiaca. Empezaremos en la Biblia para saltar al Renacimiento y posteriormente descubrir los grandes avances del siglo pasado, como por ejemplo la máquina de desfibrilación portátil (Desfibrilador Externo Semiautomático).

En la actualidad, el mayor reto que tenemos por delante es la difusión e implementación de las máquinas de desfibrilación semiautomática o DESA, unos aparatos muy fáciles de manejar por personal no sanitario que es indispensable para actuar a tiempo ante una parada.

El primer testimonio escrito

El primer testimonio escrito que tenemos sobre la reanimación cardiopulmonar se encuentra en el Antiguo Testamento y data del año 600 antes de Cristo, más concretamente en el libro 2 Reyes 4. En sus páginas se habla sobre la resucitación de un niño que había muerto mediante un milagro del profeta Eliseo. Para ello Eliseo oró a Yahveh, después puso su boca sobre la del pequeño y cuando se retiró el niño estornudó siete veces y abrió los ojos.

Antecedentes de la reanimación cardiopulmonar

El médico belga Andrés Vesalio fue pionero en describir a mediados del siglo XVI la función de la vía aérea para realizar una traqueotomía. Para ello, introducía pajitas en la tráquea de perros para mantenerlos con vida y estudiar su anatomía.

Dos siglos más tarde, un hombre llamado William Tossach escribió su experiencia sobre un minero que había sido intoxicado por los gases y que recobró la vida tras hacerle el boca a boca. A partir de ese momento, los médicos parisinos aconsejaron realizar esta práctica sobre los ahogados.

De esta forma proliferaron los métodos de ventilación artificial, como por ejemplo el inventado por Paracelso que utilizaba un fuelle o todo tipo de máscaras para la boca. La Academia de París también tuvo conciencia del riesgo de contagio por la nula higiene de las maniobras boca a boca y por ello promovió todo este tipo de iniciativas.

 

La reanimación cardiopulmonar en los siglos XIX y XX

En el primer tercio del siglo XIX Leroy d’Etiolles llevó a cabo la primera maniobra mecánica para ventilar el torso del paciente con presiones regulares en el abdomen. Y en 1871 John Howard escribió sobre el método de compresión externa del tórax que lleva su nombre. Los masajes cardiacos se generalizaron en este tiempo y se convirtió en algo habitual para intentar reanimar a las personas que habían perdido recientemente la vida.

El primer masaje cardiaco externo con éxito que conocemos se produjo en 1880 en Alemania por un médico llamado Bohem, aunque el paciente era un gato. Cinco años más tarde Koenig certificó hasta ocho casos exitosos de reanimación en hombres. Esta técnica pronto sería sustituida por el masaje cardiaco directo con torso abierto, como registraron Tuffier y Hallion en 1898 o Igelsrud en 1901.

Sin embargo, no sería hasta bien entrado el siglo XX, más concretamente en 1958, cuando se pondrían las bases de la reanimación cardiopulmonar. Nos estamos refiriendo al trabajo de Safar, Escarga y Elam que afirmaron la mayor eficacia del boca a boca frente a los métodos de muelles y máscaras mencionados anteriormente. Ese mismo año, la Academia Nacional de las Ciencias reconoció esta técnica como una opción frente a emergencias.

La desfibrilación eléctrica

La desfibrilación eléctrica comenzó sus escarceos en el siglo XVIII y buena muestra de ello la tenemos en un trabajo publicado en 1775 donde se detallan estudios empíricos realizados con baterías caseras. Durante los años siguientes se llevaron a cabo experimentos en animales y no fue hasta 1947 que Claude Beck efectuó la primera desfibrilación interna en un corazón humano.

Parada Cardiaca

Pero los auténticos impulsores de la desfibrilación externa fueron William Kouwenhoven, James Jude y Guy Knickerbocker. Además de experimentar tanto con animales como seres humanos, diseñaron el primer desfibrilador portátil en la década de los 60 del siglo pasado, para así poder reanimar a los operarios de las compañías eléctricas.

Ventilación y desfibrilación

A partir de este momento, los investigadores comienzan a preguntarse si la combinación de las técnicas de ventilación y desfibrilación serían más eficaces que por separado. George Washington Crile escribió un artículo revolucionario en el que mediante compresiones torácicas, ventilaciones e inyecciones de adrenalina obtuvo grandes éxitos en la reanimación de animales. Además, fue el primero en empezar a entender el corazón como una bomba impulsora.

En 1960 los anteriormente citados William Kouwenhoven, James Jude y Guy Knickerbocker defendieron el masaje cardiaco externo combinado con la ventilación boca a boca. Obtuvieron excelentes resultados y además recomendaron la utilización de la desfibrilación externa cuando el paciente está en fibrilación ventricular.

ILCOR y la reanimación en nuestros días

The International Liaison Committee on resuscitation o ILCOR está formado por una serie de organismos internacionales como la Asociación Americana del Corazón o el Consejo Europeo de Reanimación. La creación de este comité ha permitido la difusión de las maniobras de resucitación cardiopulmonar y los aparatos de desfibrilación semiautomáticos.

En este sentido, se hace hincapié en la respuesta coordinada de la comunidad sanitaria y no sanitaria para que la intervención se haga antes de los cinco minutos desde la parada cardiaca, ya que a partir de este momento las posibilidades de sobrevivir disminuyen notablemente.

También es esencial contar con una máquina desfibriladora, ya que en la mayoría de los casos es imposible acudir a un hospital o esperar a que lleguen los servicios de urgencia. Y por este motivo, también hay que formar al personal para detectar un problema cardiaco y proceder a la RCP con ayuda de un DESA.

Conclusión

Las maniobras de reanimación cardiopulmonar han demostrado su eficacia a lo largo de los últimos años y son responsables del descenso de fallecimientos por paradas respiratorias. Gracias a los aparatos desfibriladores semiautomáticos podemos actuar antes de cinco minutos, algo esencial no solo para salvar la vida del paciente sino también para acelerar la recuperación y prevenir las secuelas que pueden dejar estos ataques, sobre todo las neurológicas.

 

2 Comments

  1. […] tu hijo hace ejercicio disponga de un aparato de DEA y personal entrenado, se pueden alternar las técnicas de la RCP con el uso de los desfibriladores para obtener un resultado mucho más eficaz. Por desgracia, en […]

  2. André dice:

    Muy bueno la historia pero debería llevarlo en una línea de tiempo para ser más exacto de resto el contenido muy bueno

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